jueves, 11 de marzo de 2010

Burnout 3: Takedown (2004)

Si la DGT viera esto...

Tengo que admitirlo: no me gustan los juegos de conducción. Puede que tengan un motor gráfico de narices, que la recreación de los modelos virtuales sea prácticamente exacta al modelo original, que los escenarios sean iguales a los circuitos reales...no me interesa. Pero, un día que estaba bastante aburrido, decidí ir a alquilar un juego. Corría el año 2007 cuando cayó en mis manos el juego que pasaré a analizar ahora mismo: Burnout 3: Takedown.

Takedown!




Burnout 3: Takedown se enmarca en el mundo de las carreras ilegales (pero no de un modo cani ni chulopiscinas como son Need For Speeds y otros), en dónde, aparte de intentar ganar la carrera en medio del tráfico, tendrás que hacer desaparecer del medio a tus rivales del modo más espectacular posible. Cómo se consigue esto? Pues del modo más sencillo posible: arremete contra ellos, e intenta que se estrellen contra el tráfico, la pared, o contra otros rvales (lo cuál es muy útil al intentar ganar la carrera).




El modo historia de Burnout 3: Takedown nos sitúa en un torneo de carreras callejeras llevada a cabo al más puro estilo surfero (con comentaristas que te ayudan a lleva a cabo nuestros objetivos). Los circuitos engloban a todo un elenco de ciudades de tres continentes (hay pruebas repartidas por América, Asia y Europa), con diferentes modalidades de prueba. Cada carrera o prueba ganada, suma puntos en la clasificación de premios.

Modos de Juego

Si por algo resalta la saga Burnout es por la utilización masiva de los choques entre coches. Cuánto más espectacular sea el choque del adversario (o el tuyo) o a más consecuencias (en las pruebas de demolición) mejor. Eso sí: hay que tener en cuenta la barra de propulsión. Si consigues Takedowns, conseguirás más capacidad de propulsión (para llenar la barra, deber conducir en dirección contraria, ir a rabufo de tus rivales, etc). Si por el contrario te hacen Takedowns o chocas, la barra se debilitará, con lo que tu tiempo de propulsión se limitará enormemente, por lo que, cuidado por ahí.




Existen diferentes modalidades de juego: carrera (típica carrera en que sólo puntúan los mejores), Grand Prix (tres carreras seguidas que nos harán subir (o bajar) puestos rápidamente), demolición (un escenario con tráfico inocente al que debemos machacar a más no poder para obtener dinero y conseguir nuevos vehiculos), carrera de Takedowns (dónde el ganador es el que hace más Takedowns a sus rivales), prueba contrareloj (al conseguir un circuito puedes correrlo tu solo para hacer el mejor tiempo y conseguir más puntuación y coches) y carrera versus (se trata de un duelo entre conductores: compites contra un solo coche para así intentar ganarte su coche).



Espera, has dicho camiones de Basura?

Sí amigos. El abanico de vehiulos que se pueden coneguir en Burnout 3: Takedown para participar en el modo demolición asciende a más de 100 coches diferentes, incluyendo rancheras, todoterrenos, coches deportivos, utilitarios, formula 1, autobuses, camiones, camionetas, e incluso camiones de basura (lento, pero increíblemente divertido al saltar) . Dependiendo del escenario que queramos jugar de demolición, el juego nos dará a escoger entre una pequeña selección de vehiculos. Pero si lo que queremos es demostrar nuestro poderío destructivo con,por ejemplo, un camión de bomberos, elegiremos la prueba libre, dónde podemos escoger localización y vehiculo de entre todos los que hemos conseguido hasta ahora.

Adrenalina, adrenalina y más adrenalina


Burnout 3: Takedown ofrece al jugador poder correr entre calles céntricas de grandes ciudades, o de ciudades costeras a gran velocidad mientras intentas esquivar al tráfico y a los competidores (digo intentar porque a veces los otros coches se convierten literalmente en simples borrones que zumban a tu alededor). La sensación de velocidad conseguida en este juego es tal, que el subidón de adrenalina está asegurado. Además, con los piques con los rivales, la posibilidad de controlar hasta cierto punto las caídas (para así intentar darle a algún otro rival, ya que estamos) y la espectacularidad de algunos de los choques, hacen de este juego una compra obligada por todo aquel que le guste la velocidad y los choques imposibles de hacer en la vida real (básicamente porque el número de muertos sería una bestialidad, incluiendo al propio jugador/conductor)



Finalmente, recordar que la conducción real NO ES UN JUEGO (los choques de verdad no molan. Ahí queda eso). Por muy divertido que parezca en una pantalla, en la realidad, precaución. ¡Nos vemos en la siguiente carrera!

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